Cierra el paso a la emoción
que no quiero sentir hierro
que autoexcluye otra razón,
anda, ve, dobla la puerta.
Ya voy mi amo, ya ciero,
ya me aíslo en la cuesta.
Conocen la destrucción,
fauces sedientas de un perro.
Los asesinos no esperan
yo, su conciencia no espero.
Y ellos, ellos no sueñan.
Ciega el negro del dolor
trapo engañoso de espectro
su verdad, la verdad.
Escrito en algún momento de Enero del 98.
No hay comentarios:
Publicar un comentario