¿Por qué no hay ruedos eternos de luces
donde seguir jugando cuando se consume la vela?
¿ Por qué esta maldita espera
para acabar llenando ataúdes?
¿ Por qué siente este pesar tan grande,
este hondo dolor...?
Ahora que ya no estás,
ahora que te has ido
tan veloz,
tan repentino,
sabes que nada será lo mismo.
Visitaremos los mismos lugares,
reiremos igual,
pediremos las mismas copas,
y sin embargo tú ya no estarás.
Escrito el 8 de Mayo de 1998. A la memoria eterna de J.H.L.
No hay comentarios:
Publicar un comentario